En Barco

 

Entre sus alojamientos insólitos, el Valle del Sarthe le propone dormir… ¡sobre el agua! Una deliciosa aventura fluvial le espera al timón de un confortable barco equipado para realizar un auténtico crucero de 2 a 7 días, con total independencia. 

 

     

 

LOS CONSEJOS DEL CAPITÁN

Si alquila un barco habitable para un fin de semana, podrá ir, por ejemplo, de Sablé-sur-Sarthe a Malicorne-sur-Sarthe o de Châteauneuf-sur-Sarthe a Sablé-sur-Sarthe (calcular aprox. 10 horas de navegación). Si dispone de una semana, podrá disfrutar de un crucero saliendo de Sablé-sur-Sarthe, remontar el río hasta Fillé-sur-Sarthe y descenderlo hacia Cheffes-sur-Sarthe (calcular aprox. 35 horas de navegación). Sea como fuere, no le faltarán escalas interesantes a lo largo de su recorrido por el que se diseminan numerosos parajes pintorescos, lugares de visita, rutas de senderismo, rincones gastronómicos y todos los demás atractivos que puede ofrecerle un crucero por el Sarthe.
 
 

LARGAR AMARRAS

 

Aparte del rico patrimonio natural e histórico de sus orillas, un gran número de guías especializadas recomienda el Sarthe por su excepcional tranquilidad de navegación. El Sarthe es un río agradable, con pocas esclusas, ideal para los principiantes, que discurre por 130 km y que invita a disfrutar de una dulce y deliciosa aventura aderezada con molinos, floridas esclusas, pequeñas aldeas y restaurantes gastronómicos. Para ponerse al timón no se precisa licencia. Antes de zarpar del puerto, recibirá instrucciones personalizadas y una guía de navegación. En temporada alta, también encontrará a su disposición escluseros que le ayudarán a pasar las esclusas. Por tanto, solo tiene que seguir las reglas simples de la navegación para convertirse en un navegante sin igual.

Para obtener más información sobre las empresas de alquiler de barcos habitables, consulte nuestra sección: Alquiler de barcos habitables

 

 

 

 

LANZADERAS FLUVIALES ENTRE ANGERS Y CHEFFES-SUR-SARTHE

 

La embarcación la Fauvette (12 plazas + 12 bicis) que sale de Angers le trasladará hasta Cheffes-sur-Sarthe. El viaje de vuelta puede hacerlo en lanzadera o en bici. Para obtener más información, contacte con: Angers Loire Tourisme: 02 41 23 50 00          

Para obtener más información: "Nuestro folletos".

 

 

EL PARAÍSO DE LOS PESCADORES

 

El Sarthe y sus afluentes (el Huisne, el Vègre y el Gée) son célebres por la calidad y la variedad de su fauna piscícola. 

 

 

 

© P. Cadiou

 

 

Muchos otros lugares se encuentran también acondicionados para practicar la pesca, y algunos de ellos disponen de pontones especialmente equipados para las personas con movilidad reducida.

 

 

 

LA PESCA EN EL RÍO

 

 

El Sarthe está poblado de especies carnívoras como el lucio, el siluro, la lucioperca, la perca y el black-bass, y por pescado blanco como el albur, el rutilo, el gardí, la brema, la carpa, la tenca, el bagre, el gobio…
 
El Sarthe y sus afluentes permiten practicar todas las técnicas de pesca: al golpe, de especies carnívoras, de pesca con carpa, pesca con mosca, desde una embarcación… El Sarthe bajo gestión pública ha sido declarado itinerario "carpa nocturna" en una gran parte de su curso.
 

 

 

 

 

 

PEQUEÑAS EMBARCACIONES

 

 

Para convertirse en marineros de agua dulce o hacer anillos en el agua, en familia o entre amigos, 

 

 

 

 

 

el Sarthe pone también a su disposición pequeñas embarcaciones. Una opción tranquila e ideal para pasear o ir de picnic…

 

 

 

 
 
 
 
 

UNA PINCELADA DE HISTORIA:

EL COMERCIO Y EL RECREO EN EL SARTHE

 

Al igual que otros muchos ríos, el Sarthe se utilizó desde la Edad Media para la navegación fluvial de embarcaciones de tonelaje reducido. Al ser navegable 133 km, desde Le Mans hasta su confluencia con el Mayenne, permitía comunicar el Atlántico con las regiones agrícolas de Normandía, del Maine y del centro de Bretaña, a través del Loira. El comercio por vía fluvial tomó realmente impulso en el siglo XVI. Un gran número de gabarras surcaba el río para transportar carbón, cereales, madera, cáñamo, mármol, vino y toba calcárea. En un principio, el transporte se realizaba con gabarras tiradas por hombres que las remontaban con cabrestante por las empedradas de los molinos. 

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En el siglo XIX, el Sarthe se dotó con veinte esclusas de cuenco para mejorar la navegabilidad. Para sirgar con caballo, se acondicionó un paso por la orilla. Un gran número de pueblecitos de hoy en día, se desarrollaron en torno a este nuevo eje de comunicación. Los viajeros utilizaban los barcos de vapor. Alrededor de 1930, el transporte pasó a ser el dominio de las gabarras propulsadas con motores diesel. Más tarde, el desarrollo del ferrocarril provocó el progresivo declive de la navegación comercial, que desapareció definitivamente a principios de los años 1970. Pero tras un breve período de olvido, el Sarthe ha vuelto a cobrar importancia en la actualidad convirtiéndose en el hilo conductor de una floreciente actividad dedicada al encanto de la navegación de recreo y al ocio.